El hablar bien, poco cuesta.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
La necesidad hace a la vieja trotar.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Un corazón feliz es un filtro mágico para hacer oro
Al engaño, con engaño.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Bueno es beber, pero no hasta caer.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
Haz favores y harás traidores.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
El dueño del perro no obedece a su perro.
El niño regalado, siempre esta enojado.
Cuando al palomo veas en el agua, coge las botas y el paraguas.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Se cogen más moscas con una cuchara de miel que con veinte varriles de vinagre
Fui donde no debí, ¡y cómo salí!.
Lo malo sin maestro se aprende.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Ahí está la madre del cordero.
Cuando el bien te sale al encuentro, mételo dentro.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Lo mejor de la vida es la vida misma. Asegúrate de que disfrutas cada momento y dejas un buen nombre tras de ti. No hay nada mejor que estar vivo y contento.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
De lo que supiste ganar, sábete bien tratar.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Obras vea yo; palabras, no.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Jamás digas: nunca jamás.
Cuando masques, no chasques.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
Juntando los bienes con los males, resultan todos los años iguales.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
Obediencia es noble ciencia.