Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Aceite para las espinacas y vino del de la tinaja.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
No serán novillas, si tienen criadillas.
El vino no tiene vergüenza.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Al hombre de rejo, vino recio.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
De cuentos suele irse a chismes.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
El que nace postrero, llora primero.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.