A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Freídle un huevo, que dos merece.
Si necesitas consejo, pídelo al viejo.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
Roer siempre el mismo hueso
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
De casi no muere nadie.
Se te cayó e cassette
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
Cuando seas padre comeras huevos.
Panza llena, quita pena.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Otoño entrante, uvas abundantes.
En el camino se enderezan las cargas.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Cuanto más vieja, más pelleja.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
En otoño la mano al moño.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Llagas viejas, tarde sanan.