Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Mala es la guerra para los que tienen un hijo en ella.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Cruz y raya, para que me vaya.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Bien está lo que bien acaba.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
La soledad no trae felicidad.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Comer arena antes que hacer vileza.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
El beber es caballero, y el comer villano y grosero.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
En Agosto, prepara la tinaja para el mosto.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Al último siempre le muerde el perro.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
No te fíes del sol del invierno.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
A la mal casada, miradla a la cara.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.