No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Un buen día vale por un mal mes
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Valgan las llenas, por las vacías.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Como hormigas en la sartén al fuego.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Las novedades son la sal de la vida.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
El movimiento se demuestra andando.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Cada malo tiene su peor.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
La buena vida no quiere prisas.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Las flores son para los muertos.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.