Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
A buen santo te encomiendas.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Beber con medida alarga la vida.
El gato que se quema con la leche, cuando ve la vaca llora.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Los pastores descuidados preparan muchos banquetes al lobo.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
Mujer de treinta y sin Nene, no sabe que lo tiene.
De luengas vías, luengas mentiras.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Quien da el consejo, da el tostón.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
El que siembra, cosecha.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
El pan es freno del vino.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Con los años, perdió la rucia los saltos.
Aquí yace quien nació y murió, sin saber nunca para qué vivió.
El que asno se fue a Roma, asno se torna.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
La buena salud es mejor que toda riqueza.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
Más logran las lágrimas que las palabras.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
Al potro y al niño, con cariño.
Buey muerto, vaca es.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.