El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Al rebuznar se verá quien no es león
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Cuanto más primos, más adentro.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
De noche madrugan los arrieros.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Quien mal padece, mal parece.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
A barco nuevo, capitán viejo.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Más mamado que chupo de guardería.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.
Hermanos hay tanto por hacer!
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Si nadie habita una casa, ésta pronto se caerá.
A barriga llena, corazón contento.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Vida bien concertada, vida holgada.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
No hay mayor tontería que reñir.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
No se debe escupir al cielo.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.