Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Al loco y al fraile, aire.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Cuerpo sano, mente sana.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Alforjas llenas quitan las penas.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
De casta le viene al galgo.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Jugar y pasear solo por recrear.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Para poca salud, más vale morirse.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
No plantes viña junto a camino, porque todo el que pasa coge un racimo.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
A mucho vino, poco tino.
Bandera vieja, honra capitán.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Madre ardida hace la hija tollida.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
Quien asno nació, asno murió.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.