Para que quiere cama el que no duerme.
Barbas mayores quitan menores.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Hablar a tontas y a locas.
Hortelano tonto, patata gorda.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
No serán novillas, si tienen criadillas.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Aceite para las espinacas y vino del de la tinaja.
Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
Donde ajos ha, vino habrá.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
De cuentos suele irse a chismes.
El vino no tiene vergüenza.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Al hombre de rejo, vino recio.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
El que nace postrero, llora primero.