Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Quien tenga tiempo que no espere
A año tuerto, labrar un huerto.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
El hábito no hace al monje.
La moda no incomoda.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
A los diez años es una maravilla, a los veinte es un genio, y a los treinta una persona común.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Si mi abuela hubiera tenido barbas, hubiera sido mi abuelo.
La muerte en la patria es agradable.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
A manos frías, corazón ardiente.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Hay quien se acuesta con las vacas y se levanta con los toros.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Lobos de la misma camada.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
En enero, enciende la abuela el brasero.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
De veinte a sesenta, cornamenta.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Suegra, ni de caramelo.
No hay caracol que no tenga vuelta.
La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
La suerte es de los audaces.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
La primavera la sangre altera.