Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Quien no se ocupa en vivir esta muriendo continuamente.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
La envidia acorta la vida.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
Mientras dura, vida y dulzura.
Pan duro, pero seguro.
Como vives, juzgas.
Es prudente el que cuando está en buena situación puede mantenerse como antes.
A palabras vanas, ruido de campanas.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
De uvas a peras.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Hijos y mujer añaden menester.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Obras vea yo; palabras, no.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Nadie muere la víspera de su muerte.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
A cualquiera se le muere un tío.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Con las viñas te has casado, y después se te han helado.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".