Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
A un burro le hacían obispo y lloraba.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Cría cuervos y tendrás más.
Francés sin jamón ni vino, no vale un comino.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
Conforme es el árbol así es el fruto.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
A gran subida, gran caída.
Del precipitar nace el arrepentir.
Una en el papo y otra en el saco.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Ganancia inocente, no lo verás fácilmente.
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
Una puntada a tiempo salva nueve.
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
En Octubre, el hogar de leña cubre.
Ándame yo caliente y ríase la gente.
A la feria se va por todo; pero por narices no.
La peor pobreza es tener deudas.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Buen comedor, buen dormidor.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Cuando no hay carne de lomo, de toda como.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Si trabajando se consiguiera plata, todos los pobres serían ricos.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Habla directamente al corazón.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Todo es según el cristal con que se mira.
Bien te quiero y mal te hiero.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
El pescar con caña, requiere paciencia y maña.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.