Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Loro viejo no da la pata.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Que no llegue la medicina cuando el enfermo ya se murió.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Maldición de puta vieja, por do sale por allí entra.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
A más años, más desengaños.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Madrastra, madre áspera.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
A cabo de cien años, todos seremos salvos o calvos.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
El más fuerte teme a la muerte.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
La ambición mató al ratón.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.