Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
Hay ropa tendida.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
Salvarse por los pelos.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Los ojos son el espejo del alma.
Nada necesita quien tiene bastante.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Bella por natura, hasta la sepultura.
Mal se caza con perros desganados.
Calma piojo que el peine llega.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Haceos miel y comeos han las moscas.
El blanco hielo de agua es mensajero
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
Bien urde quien bien trama.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Antes se llena el cuajo que el ojo.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
Frijoles con coles, pedos a montones.
Al mejor pastor, el lobo le roba una oveja.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
No rompas el silencio si no es para mejorarlo.
El que come hasta enfermarse tiene que ayunar hasta reponerse.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
Machuco le dijo a Vargas: parejitas van las cargas.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
En este mundo nada hay cierto, salvo la muerte y los impuestos.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Mal oledor, mal catador.