Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
Más mató la cena que sanó Avicena.
Barba roja, mucho viento porta.
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
Cuando la hija le llega a la madre a la cintura, ya no tiene hija segura.
Daño merecido, no agravia.
El que muda de amo, muda de hado.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
Una mano y un pie no aplauden juntos.
Fuera de su convento no está el fraile en su elemento.
Favorecer, es por norma perder.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Freno dorado no mejora el caballo.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Quien cerca halla, cerca calla.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Untar la carreta para que no chirrié.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
A gran chatera, gran pechera.
Entre mamar y mamar dos horas han de pasar.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
El hombre que ama la violencia morirá violentamente
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Ayunar, o comer truchas.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
El hombre que conoce todo lo que la humanidad ha creído, ¿cómo es posible que siga creyendo?
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Cuanto más haces, menos mereces.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
Llenarle la cuenca a alguien.
Edificar sobre arena no es buena labor.
Mal huye quien a casa torna.
Si quieres tener dinero, quédate siempre soltero.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Donde va el perrito, va el gatito.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
A la sombra de los buenos, viven los malos.