En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
No dejar títere con cabeza.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
Antes de salir de casa, mea y átate las calzas.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
La buena mula en el establo se vende.
A misa, no se va con prisa.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Muero el toro y enseguida, acabase a carreira.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
Se puede vivir sin un hermano, pero no sin un amigo.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
En buena casa, mal inquilino.
Cuando está gordo el cordero, lo llevan al matadero.
El que nace para buey, hasta cuernitos le salen.
Honra sin provecho la digo pecho.
No dejes camino por vereda.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
El vino es la ganzúa de la verdad.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Fácil es recetar, difícil es curar.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Jugar al abejón con alguien.
Hay mejores peces en el mar de los que se hayan podido pescar hasta ahora.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
Cuando la mula dice no paso y la mujer dice me caso, es más fácil que la mula pase a que la mujer no se case.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.