Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Quien no oye consejos no llega lejos.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Junta de pájaros, agua segura.
El que poco tiene a poco aspira.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Blanco y en botella, leche.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Amigos y libros: pocos y buenos.
Donde no hay mata, no hay patata.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
Dios da, nunca vende.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
El arroz es el nervio de la guerra.
Fiate de Dios y no corras.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Gitano no saca la suerte a gitano.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Amor mezclado con duro, fracaso seguro.
Una mentira puede matar mil verdades.
Con la paciencia llega la comprensión.Con la comprensión llega el conocimiento.Con el conocimiento llega el poder.
Por pedir, nada se pierde.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
Hay quien las mata callando.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Muchos locos empezaron creyéndose sabio.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Cual el año, tal el jarro.
El que no arriesga no gana.
Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos.
El que del campo viene, cenar quiere.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
El viento solo es bueno para hacer funcionar los barcos y los molinos
No con quien naces, sino con quien paces.