En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Cuenta y razón conserva amistad.
La esencia fina viene en frasquito chico.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
De quien se ausentó, hacemos cuenta de que se murió.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
El vino casi es pan.
Cuando la rana críe pelo, serán los cojos buenos.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Me cortaron las piernas.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada?
Del ocio nace el feo negocio.
Quien cae no tiene amigos.
Mi mujer ha malparido, trabajo perdido.
Quien de verde se viste bonita se cree.
El que porfía mata venado.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Amor de niña, agua en cestillla.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Cuando se vuelven las tornas, medio mundo se trastorna.