Más aburrido que bailar con su hermana.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
En caso de duda, la más tetuda.
Más matan cenas que guerras.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
El que bebe alante, bebe agua limpia.
El que mucho habla, mucho yerra.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Hambre larga, no repara en salsas.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
No hay tal mancebo como el puerro, que le salen las barbas al año primero.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Por las vísperas se conocen los santos.
El hambre es muy mala consejera.
Esa es la gracia del buen escribano, escribir bien con mala pluma y papel malo.
No hay dos sin tres.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Donde pan comes migas quedan.
El llanto es el privilegio del hombre.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
En mal de muerte no hay médico que acierte.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Decir, me pesó; callar, no.
Invierno frío, verano caluroso.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Gente pobre no necesita criados.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
Casa de esquina, ni la compres ni la vivas.
La salud no consiste en estar delgado o gordo.
No hay rosa sin espinas.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
El día en que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
Al que es de muerte, el agua le es fuerte.
Don Din nunca parece ruin.
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
No te salgas por la tangente.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.