El borriquito delante, para que no se espante.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Haz como la campana, que tañe y calla.
En Noviembre, mata tus cerdos.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Cuanto más se duerme más se quiere.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
El amor de lejos, es para los pendejos.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
Los bienes son para remediar los males.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
El año que es de leche, hasta los machos la dan.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Galga salida, a liebre parida.
Cada cosa pía por su compañía.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Con el viento fuerte se conoce la resistencia de la hierba.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
El bambú por dentro está vacío y le cuelgan las hojas
Callemos, que el sordo escucha.
Echar confites a un cochino, es desatino.
En la viña del Señor, hay de todo, menos uvas.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
La hambre no tiene aguante.
Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.