Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Cuando el hambre es de calor, el pan viejo es fresco.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
El hábito no hace al monje.
La moda no incomoda.
A año tuerto, labrar un huerto.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
La muerte en la patria es agradable.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
A manos frías, corazón ardiente.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
En enero, enciende la abuela el brasero.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
Lobos de la misma camada.
De veinte a sesenta, cornamenta.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
La primavera la sangre altera.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
A falta de caballos, que troten los asnos.