El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Dar de comer al diablo.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Guarda que comer y no que hacer.
Pasito a pasito, se va muy lejitos.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Donde hay chorizos colgando, no faltan gatos husmeando.
Con buena comida para tres, cuatro comen bien.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Hacer agua los dientes.
Despistado como perro en cancha de bochas.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
A la zorra, candilazo.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Desde chica, la ortiga pica.
La fe mueve montañas.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Lo malo nunca es barato.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Mal hace quien nada hace.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Cuando el labrador cava la huerta, más alto tiene el culo que la cabeza.
Piedra que rueda, no crea moho.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
Al calvo pelón como al niño cagón.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
En Abril poda el ruín; el bueno en Marzo o Febrero.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
El cuchillo no conoce a su dueño.
Por muchos golpes que de el martillo, el yunque siempre durará más.