Quien más bebe, más sed tiene.
Embustes y cuentos, de uno nacen cientos.
El queso es sano que da el avaro.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Buen lector, mal escribano.
Hay que dar para recibir.
Hijo mimado, hijo malcriado.
Cuando el sol sale, para todos sale.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
El queso pesado, y el pan liviano.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
El amor es tan fuerte como la muerte.
A dádivas, no hay acero que resista.
El que paga mal, paga dos veces.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
El amor todo lo vence.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
La mujer y la gata, son de quien las trata.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Alabar y callar para medrar.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Esta en medio del río y se muere de sed el mezquino.
Ni quito ni pongo rey.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Quien se quemare, que sople.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Al mal dar, tabaquear.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Las cañas se vuelven lanzas.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
Mano de santo cura como por encanto.
Antes que el deber está el beber.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.