De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Más da el duro que el desnudo.
Estoy hasta las manos.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
La democracia también genera hombres deshonestos
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
El que se enoja pierde.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
Cada quien, con su cada cual.
El uno por el otro la casa sin barrer.
El ahorro es santo porque hace milagros.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Hay tres cosas que se tienen que hacer en la vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
De tales devociones, tales costurones.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Las grandes penas no se quejan.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Agua que no has de beber, déjala correr.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
Si una nación tiene un héroe, estará salvada.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
La auténtica ciencia enseña sobre todo a dudar y a ser ignorantes
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
Buen podador, buen viñador.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Adán comió la manzana y aún nos duelen los dientes.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
Ganado suelto bien retoza.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.