Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
La situación está tan mala que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
Ni el más rico ni el más fuerte, se han librado de la muerte.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
Callando el necio, se hace discreto.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Todos los extremos son malos.
Ya no soy quien solía ser.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Muerto anda en la vida quien tiene fama perdida.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Sementera temprana, de cien una vana.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Mira la peseta y tira el duro.
Idos y muertos es lo mesmo.
La mujer y la sardina ha de ser pequeñina.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
La burla, para quien le gusta.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Ama a tu amigo como a ti mismo
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Si no plantas en primavera, no recogerás en otoño.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Donde hay carne, hay hermosura.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Mejor precavido, que arrepentido.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.