Bien está el pájaro en su nido.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
El veneno como el perfume vienen siempre en frasco pequeño.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Hacer la plancha.
Oveja harta de su rabo se espanta.
A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Mano lavada, salud bien guardada.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Quien con el perro se acuesta, con las pulgas se levanta.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
Hacer de toda hierba un fardo.
Bebes vino, no bebas el seso.
A las diez, en la cama estés, mejor antes que después.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Cuando pasan rábanos, cómpralos.
Con ese cuello la jirafa, y un poquitito de maña, de los retoños más dulces, bien que se apaña.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Donde lloran esta el muerto.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Do novo viño, bota un traguiño polo San Martiño. Del vino nuevo, echa un trago por San Martín.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
A secreto agravio, secreta venganza.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
Le dijo la sartén al cazo.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.
Quien se acuesta con niños, amanece meado.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.