Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Con quien se va no se cuenta, tan siquiera se le mienta.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Al espantado, la sombra le basta.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Quien lee y escribe no pide pan.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
Julio, siega y pon tres cubos.
Obra hecha, dinero espera.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
Casa ordenada, casa salvada.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
La cabeza blanca y el seso por venir.
Con las buenas palabras nadie come.
De mala sangre, malas morcillas.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
Los enamorados, no ven a los lados.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
Quien mea y no pee, es como quien va a la escuela y no lee.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Cada dueño tiene su sueño.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
No se me olvidará mientras me acuerde.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
No cuentes dinero delante de los pobres.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Hacer de su capa un sayo.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
Confesión hecha, penitencia espera.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.