Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Más vale prevenir que curar.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Al viejo pelele, todo le duele.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Madre muerta, casa deshecha.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
A capa vieja no dan oreja.
Cantando se van las penas.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Los refranes no engañan a nadie.
Mal reposa la vida dudosa.
Hay más refranes que panes.
El dinero hace al hombre entero.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Más sabe el zorro por viejo que por zorro.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
La abadesa más segura, la de edad madura.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
A perro viejo, no hay quien le enseñe trucos nuevos.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Más dura una taza vieja que una nueva.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que los aguante.