Cuando la mula ríe, el asno llora.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Demasiada amistad genera enfados
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Buena fama, hurto encubre.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Leer entre renglones.
La noche es capa de pecadores.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
No hay que conejear sin perros.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
Más corre un galgo que un mastín, pero si el camino es largo, más corre el mastín que el galgo.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Cuando masques, no chasques.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Al freír será el reír.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
Hacerse el sueco.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.
Entre más gruesas las gotas, menos dura el chaparrón.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.