Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Por donde la cabra pasa, todo lo arrasa.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Variante: El gato escaldado del agua fría huye.
El verano es la madre de los pobres
Camino robado, al otro día, sin gente.
El día más claro llueve.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
El amor es una flor de primavera entre dos personas que se desarrolla en verano y no se marchita en invierno.
Quien siembra, siega.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Muchos Trueno y nada de auga.
Toda desgracia es una lección.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
La edad no juega ningún papel salvo en los quesos.
La oración breve sube al cielo.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Arrieros somos y en el camino andamos.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
Es más entrador que una pulga.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
El amor gobierna su reino sin espadas.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
No muerdas la mano que te da de comer.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.