Juntos pero no revueltos.
Bonete y almete hacen casas de copete.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Con los años viene el seso.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Razones sacan razones.
La mujer hermosa es peligrosa.
En toda casa hay muchas mudanzas.
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
Tú no llevas vela en este entierro.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Ganado suelto bien retoza.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Mas pronto cae un hablador, que un cojo.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Quien no tiene, perder no puede.
De lo que no sabes, no hables.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
Fía poco y en muy pocos.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Por bien o por mal no te quites el sayo hasta San Juan.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
El amor es loco, pero a muchos vuelve tontos.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Antes el golpe que el grito.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Beber sin comer, maña de ranas es.