La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Dale con que la abuela fuma.
Moza dominguera no quiere lunes.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
De lo que no veas, la mitad sólo creas.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Café cocido, café perdido.
No hay camino tan llano, que no tenga algún barranco.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
Del que jura, teme la impostura.
Muchos vi morir de hart y Ninguno de flat.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
Tal para cual.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Aceitunas y pan, y queso eso tiene la corte en peso.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Donde no hay, por demás es el buscar.
El joven armado y el viejo arrugado.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.