Hay que amarrar el tamal.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
El que fía o promete, en deudas se mete.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Al loco y al toro, dale corro.
No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
No hay rosa sin espinas.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
A diente cogen la liebre.
Gracias que hacen pero no la ven.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
Gozo que no se comunica, se achica.
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
La gente asustada, no ve ni oye nada.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Tengo una buena capa, pero está en Francia.
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Dios habla una lengua extranjera.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
El aire de Madrid mata a un hombre y no apaga un candil.
El amor está oculto como el fuego en la piedra.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Bien urde quien bien trama.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
Quien miente, pronto se arrepiente.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
El que mucho duerme poco aprende.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
De una espina, nace una rosa.
Ponte al sol y harás sombra.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Bestia sin cebada, nunca buena cabalgada.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.