Ver para creer.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
¿Adónde irá el buey que no are?.
Una abeja no hace colmena.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
La labor de Enero no la cambies por dinero.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
Cada fracaso nos hace más listos.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Hay que dejar ir al mundo como va
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
De chica candela, grande hoguera.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
El borracho fino, después del dulce, vino.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
No hay que arrear ganado flaco.
Las noticias malas nunca llegan solas.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
O la bebes o la derramas.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Si quieres vida segura, asienta el pie en la llanura.
Más envejecen las penas que las canas.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Embustes y cuentos, de uno nacen cientos.
Obrada de San Andrés, ni la prestes ni la des.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
No vendas el sol para comprar una bombilla.
Por San Andrés, todo el tiempo noche es.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
El que llora su mal, no lo remedia
Eso es como pedirle peras al olmo.
Es fácil nadar cuando os aguantan la barbilla.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
No hay mal que por bien no venga.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
De casta le viene al galgo.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
La sonrisa de un niño es más hermosa que la joya más valiosa.