Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
A partir de mañana comenzarás el primer día del resto de tu vida.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Poco dinero, poco sermón.
A todo hay remedio sino a la muerte.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
La barca pasa, pero el río queda.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Loro viejo no aprende a hablar.
En hacer bien nunca se pierde.
Saber es poder.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
La ira es locura el tiempo que dura.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
¿Por qué nos quejamos de que un árbol salga torcido cuando, en nuestras calles hay personas torcidas?
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
Peso y medida, alma perdida.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.