Para conservar amistad, pared en medio.
Mientras el Saprissa este con vida, no se repartan nada.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
Si la piedra cae sobre el huevo, mala suerte para el huevo. Si el huevo cae sobre la piedra, mala suerte para el huevo.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
La buena solera hace el vino de primera.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
En largos caminos se conocen los amigos.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
El trabajo ennoblece.
Si Dios no te ha dado gloria, confórmate con la fama.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
Hay amores que matan.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
El que algo quiere, algo le cuesta.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
No me hables de flores, que soy jardinero.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Una carreta vacía hace ruidos.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
El barco de las promesas ya zarpó.
El buen traje encubre el mal linaje.
Fingir no es mentir.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
El que su nariz acorta, su cara afea.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
Yegua cansada, prado halla.
Miren quién habló, que la casa honró.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Es más fácil plantar que recoger, pero solo se recoge aquello que se ha plantado.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Cuando un árbol es duro debe ser abatido
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.