Andar bien vestida hace a la moza garrida.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
No todos los que tienen un gran cuchillo son verdugos
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Quien mal cae, mal yace.
Vaca flaca, siempre parece ternera.
Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
En los juegos de azar, la suerte es no jugar.
No te hagas mucho el tonto, que al final terminarás siéndolo.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
Una mentira puede matar mil verdades.
Yerro es ir de caza sin perro.
Bien canta Marta después de harta.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Con leña prometida no se calienta la casa.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
A un traidor, dos alevosos.
Al freír será el reír.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
No muerdas la mano que te da de comer.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Haz tu casa al solano y vivirás sano.
Por San Urbano, el trigo ha hecho grano.
Como la manzana, por dentro podrida, por fuera sana.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
Ni con todo el dinero del mundo se puede comprar una hora de sueño tranquilo.
La felicidad da la vista a un ciego
Gran hidalguía y la despensa vacía.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.