Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
Año de piedras no es mal año; pero pobre del que le toca.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
No cantes victoria antes de tiempo.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
La ignorancia es muy atrevida.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Pocas palabra y muchos hechos.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
El nuevo paga novicial.