Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
Alegría, belleza cría.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Amor breve, suspiros largos
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Vecina de portal, gallina de corral.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
La edad primero que la belleza.
El dinero hace al hombre entero.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Más vale puta moza que puta jubilada.
Amor de niña, agua en cestillla.
Ninguna cosa hay tan dura que el tiempo no la madura.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
La vida es una sorpresa continua
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Bella por fuera, triste por dentro
Ni por rico te realces, ni por pobre te rebajes.
Ir romera y volver ramera, no es mala carrera.
Estar en tres y dos.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
El que nace chicharra, muere cantando.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
Más envejecen las penas que las canas.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Lo prometido es deuda.