Alabanzas y regalos, malos tratos.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Empieza la tarea y luego termínala.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
El pobre de su pobreza no sale.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Ojo por ojo, diente por diente.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Tretas y tetas pueden más que letras.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
la ropa son alas.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Gallina que canta ha puesto un huevo
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Un invierno en casa, muy pronto se pasa.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Remo corto, barca pequeña.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Si vas a morir, muere llenito.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.