El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Quien mucho duerme, poco vive.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Abril concluido, invierno ido.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
Una buena dote es un lecho de espinos
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
La libertad vale más que el oro
La barca pasa, pero el río queda.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Nunca cagues más de lo que comes.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Cuando vayas a mear se te advierte de antemano, si te quieres conservar gordo, fuerte, robusto y sano, no le metas a una puta lo que llevas en la mano.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
No necesito niguas para ser tishudo.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Para su madre no hay hijo feo.
La mentira sale por la punta de la nariz.
El burro hablando de olotes.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
Es prudente el que cuando está en buena situación puede mantenerse como antes.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
El sabio calla, el tonto otorga.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
A dos palabras tres porradas.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Hablar bajo y obrar alto.