Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Abre la boca que te va la sopa.
Tres estornudos, resfriado seguro.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
El agua tiene babosas.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Quien guarda valores, padece temores.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Peor que pulga en la oreja
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
No cuentes los polluelos antes que salgan los huevos.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Ir por lana y volver trasquilado.
Una sola vez no es costumbre.
Pastelero a tus pasteles.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Demasiada amistad genera enfados
Cuentas claras, amistades largas.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Las indirectas del padre Cobos.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Más vale maña que fuerza.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Todo tiene un fin.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.