Si vives de fiado, vives señalado.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
El miedo guarda la viña.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Mala es la guerra para los que tienen un hijo en ella.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Es de sabios, cambiar de opinión.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
No conviertas en amigo al que has vencido
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Madre pía, daña cría.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
El muerto a la sepultura y el vivo a la travesura.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
Es fácil nadar cuando os aguantan la barbilla.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
Valor y querer, facilitan el vencer.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Agrandado como alpargata de pichi.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Todavía aguas corren profundamente.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.