Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
El dinero no compra la felicidad.
Muchachada esbelta y fina, tiene la carne apretada.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
El que guarda siempre encuentra.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
La buena solera hace el vino de primera.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Hazte cordero y te comerán los lobos.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
No se puede mamar y protestar.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
El amor no perjudica al género humano, pero es motivo de excesos
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
No todos los que tienen las manos juntas, rezan.
Más corre un galgo que un podenco.
Cada palo que aguante su vela.
A tambor mayor, diana no.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
Después del relámpago viene el trueno.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
Por enero florece el romero.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Es más grande que un domingo sin paga.
La paz con una porra en la mano es la guerra
La abundancia da arrogancia.
La necesidad agudiza el ingenio.
El que quiere baile, que pague músico.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
El que es pendejo ni de dios goza.
Ante Dios, todos somos iguales.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Del falso bien viene el auténtico mal
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
Tal piesa ir a Oñez y da en Gamboa.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.