La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
La sardina y el huevo a dedo.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
El burro al ratón le llamó orejón.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
No hagas hoy lo que puedas hacer mañana.
La mujer es gente en la letrina.
Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
La zorra, por la cola.
Hablando se entiende la gente.
Nota: (Proviene de Diógenes de Sinope, también conocido como Diógenes el Cínico)
Bien te quiero y mal te hiero.
Copas son triunfos.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
A últimos de Noviembre, coge tu aceituna siempre.
A diente cogen la liebre.
Después de toda oscuridad hay luz.
La mujer y la sardina, cuanto más salada más dañina.
A buena hora pidió el rey gachas.
No hay mujer por buena que sea, que cuando mea no se pea.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
No por mucho madrugar te van a dar más de almorzar.
El perro flaco todo es pulgas.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
Ni lava ni presta la batea.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
El asno puede entrar en el templo, pero no por ello se convierte en monje
No plantes viña junto a camino, porque todo el que pasa coge un racimo.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
Hacerse la boca agua.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Un simple roce de mangas es el inicio del amor
El que se brinda se sobra.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Agua mansa, traidora y falsa.
El garbanzo para San Marcos, ni nacido ni en el saco.