Salvarse por los pelos.
Grandotas aunque me peguen.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Jarro de cristal o de metal o de plata, no refresca el agua; el mejor jarro, es el de barro.
El mucho joder empreña.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
No acose, que la están peinando.
Puerta de villa, puerta de vida.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
Buen amigo es el dinero.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Sin segundo, no hay primero.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
El que a los suyos se parece, honra merece.
El que pierde y dice que no lo siente, es un puto, ladrón, cornudo y miente.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Nadie sabe lo que vale el agua hasta que falta.
Los pastores descuidados preparan muchos banquetes al lobo.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Hasta el final nadie es dichoso.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Las cosas se toman según de quien vengan.
El diablo nunca duerme.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Nada contra la corriente.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
A este son, comen los del ron, ron.
La fortuna a los audaces ayuda.
Barbero, o loco o parlero.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Quien ayer peleaba sus doblones hoy se ve en la calle y sin calzones.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Deja la h de ayer para hoy.
Comer sin vino, comer canino.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
No quieras tapar el sol con un dedo.