Cada cual sabe de la pata que cojea.
De la carta al timón, al revés la corrección.
El flojo trabaja doble.
Aún no ha nacido el niño y ya lo queremos casar.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
La inteligencia es como los calzones, hay que tenerla pero no hay que mostrarla.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Los pícaros creen que nada puede hacerse sin picardía.
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Hasta las rosas más finas, también tienen sus espinas.
Si eres clemente, serás feliz siempre.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Hasta el más santo tiene su espanto.
La soledad no trae felicidad.
Agárreme, que llevo prisa.
Ya los muertos no son nuestros, ni los vivos buenos amigos.
A la mal casada, miradla a la cara.
El que se va no hace falta.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
Para el avaro, todo es caro.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Del harto al ayuno, no hay duelo ninguno.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
De persona palabrera, nunca te creas.
La sola bravata, no hiere ni mata.
A escote, no hay nada caro.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
A roma va, dinero llevará.