Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
Es más seguro ser temido que ser amado
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Hijo de gato caza ratón.
Nieve de Octubre, nieve para cinco meses.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Hay que sufrir para merecer.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
El enfermo quiere su vida, el médico quiere sus honorarios.
Saber uno los bueyes con que ara.
No confíes a otro lo que puedas hacer por ti mismo.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Las apariencias engañan.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Después de que baile bien aunque sea fea.
El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
La buena vida no quiere prisas.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.