La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
El que tiene narices, no manda a oler.
Llámame gorrión y échame trigo.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Amores y dolores quitan el sueño.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Come muchas uvas, y te ahorrarás la purga.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
El harto no se acuerda del ayuno.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Lo que es igual, no es trampa.
La menta, el amor aumenta.
Cuidados ajenos, matan al asno.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Con las viñas te has casado, y después se te han helado.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Las grandes penas no se quejan.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
Echando a perder se aprende.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Matar un tigre.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
Quien muere pobre, no muere antes de tiempo.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Quien no sabe dar sabe recibir
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Cada uno habla como quien es.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.