Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
Claridad, y no en el caldo.
La risa va por barrios.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
Reino dividido, reino perdido.
Criado y caballo, un año.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.
No todo es miel sobre hojuelas.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
A las obras me remito.
Del lobo un pelo.
Que no llegue la medicina cuando el enfermo ya se murió.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
El que con locura nace, con ella yace.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Buena muerte es buena suerte.
La casa esta donde el corazón.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
No hay dos sin tres.
Dios castiga, pero no ha palo.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Qué te crees la última chupada del Mango!
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Burro que piensa bota la carga.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Interesa a veces que tres y tres sean siete.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Cuando el río suena es porque piedras trae
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!