El hable es plata, el silencio es oro.
Quien cede el paso ensancha el camino.
A feria vayas que más valgas.
Quien se levanta tarde, estará corriendo todo el día.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Cien gallinas en un corral cada una dice un cantar.
De tal colmena tal enjambre.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Cada día, su pesar y su alegría.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
La envidia acorta la vida.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Entre amigos no hay cumplidos.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Pecado callado, medio perdonado.
Reza, pero no dejes de remar.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
El traspié no se da contra la montaña sino contra la pequeña piedra del camino.
Cada cual mire por su cuchar.
El que se cae hoy puede levantarse mañana.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
La fortuna a los audaces ayuda.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
Casa de concejo, pajar de viejo.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
Acójome a Dios que vale más que vos.
No todos los que van a la iglesia son santos
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.