Donde hay confianza, da asco.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Según serás, así merecerás.
El que no arriesga no gana.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
A causa perdida, mucha palabrería.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Vivir es morir lentamente.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Si hay miseria, que no se note
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Alegrías secretas, candela muerta.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Cada cual a lo suyo.
Los compañeros de cama se escogen de día
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
En el pecado se lleva la penitencia.
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
Por unas saludes, no te desnudes.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
Reyes y mujeres no agradecen.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Quien no sabe dar sabe recibir
En el bosque no hay pájaros gordos.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.